Llevaba una semana sin tener noticias de Marcos y mucho menos de David. Y sinceramente había sido la semana más tranquila, incluso en el hospital.
—¿Cómo van las cosas con Dario? —pregunté a Ana. Mi amiga estaba muy ilusionada con el amigo de David. Ya habían tenido un par de salidas más y todo se estaba poniendo mucho más serio. No quería que mi amiga se ilusionara, para que después la abandonara. Vi a mi amiga llorando muchas veces por las decepciones amorosas.
—Él es el indicado, esta vez