Nada es demasiado grande para mí, Alex. Sé porqué estoy aquí y, francamente, no me disculparé.
—No es necesario pedir disculpas para sentirse mal, y créeme, lo sentirás—.
—Tengo un trabajo que hacer.—
—Tienes la obligación de acatar mis reglas y de abordar cualquier acción legal con mi aprobación y solo con la mía—.
—¡Tengo que protegerte a ti y a este caso! Eso incluye todo lo que le reveles a la señorita Harrison —amenazó con gritar.
Nos proteges por igual. No tienes derecho a actuar a mis es