111. La desolada melancolía
Lorenzo “El Don Nadie…”
Alguien que quería ser alguien.
Sus ojos azules son uno con el tono rojo de sus ojos cristalinos. Asegura entre sus brazos a su bebé sin dejar de atisbar a Giussepa quien ya termina el relato con ojos decepcionados, un rostro plagado por los recuerdos dolorosos y un corazón roto por sentir el mismo dolor que un corazón que pertenece a una madre.
El pestañeo en los ojos de Angelina le permiten a las lágrimas deslizarse en las mejillas que ya están bañadas de las mismas.