AMALIA.
Termino de guardar la última prenda en mi maleta antes de cerrarla.
—Lo sé, es algo precipitado —le digo a Chispa, quién me ve atentamente mientras bajo la maleta de la cama—, pero ya no puedo más con esto y estoy segura que tú tampoco.
Chispa ladra estando de acuerdo conmigo.
—Ven, vamos —le digo agarrando mis maletas—. Valeria nos espera.
Salgo de la habitación con las maletas y aunque batallo mucho, bajo mis maletas, ya que no quiero que nadie me ayude, ¿la razón? Bob me advirtió que