LA ADHALIA NEGRA
AMELIA
La junta siguió su paso hubo veces que uno de los dos hombres más importantes aquí terminaba más convencido que otro, Santiago no veía manera de salir de esta, la junta se estaba tornando un poco pesada y yo solo miraba como los dos intentaban sacar provecho, tal vez aquí era mi entrada.
—Lo siento –, dije levantando la mano para ser escuchada –. me gustaría decir algo.
—Adelante, señorita Dantes –, dice Richard.
—Tal vez lo que ninguno de los dos se ha dado cuenta es q