LA ADHALIA NEGRA
Golpeando las puertas del elevador, sintiendo que ella podía perder la vida pero no la persona que estaba ya en el suelo, tosiendo sin que sus pulmones ya pudieran respirar el aire puro, Natalia sentía la necesidad de seguir peleando ya no solo por su vida sino por la de Alejandro también.
—Alejandro —nombró todavía. —Alejandro.
Él ya estaba casi inconsciente y no había nadie que los pudiera salvar. El fuego estaba llegando, no lo veía pero lo presentía.
— ¿Qué pasa