Mundo de ficçãoIniciar sessãoBARCLAY
Amaba el ruido que emitía el péndulo, ese sonido era anestesia para mis odios, tranquilizaba mi sistema y la adrenalina dejaba de correr por mi torrente sanguíneo. El tic toc del reloj es lo único que se escucha en la habitación, camino lento, con las manos entrelazadas por detrás y observando a detalle los retratos que descansaban pulcros sobre la chimenea, en ninguno es







