Mundo de ficçãoIniciar sessãoLEA
No sé cuánto tiempo llevamos encerrados en aquel sitio que huele a sangre y sudor, pero mis piernas comienzan a acalambrarse y las arcadas que no dejo de sentir cada diez minutos, se hacen más notorias pero me rehúso a vomitar frente a Corban, quien no deja de quejarse y caminar de un lado a otro, pateando cualquier cosa que se encuentre en su camino, desde una lata, hasta un







