Tome firmemente el bisturí y empece a abrir la piel de Paula haciéndola gruñir de dolor, me pasaron las pinzas eléctricas, escuchando como su pulso disminuía.
— Ah no, no te vas a morir sin haber sufrido al menos un poco— pedí la descarga mínima, puse las pinzas en su corazón, la sangre le caía al piso y a mi no me importaba ensuciarme, cada vez subía mas la intencionalidad de la corriente eléctrica arrancándole gritos de agonía.
Una vez que me aburrí le pegue las pinzas a la cabeza y pedí la m