Capítulo 23. Una decisión
Ashley
Se puso frente a mí y acarició con la mano sana mi mejilla, sentí como el calor que emanaba aumentaba junto con el mío.
—Tienes que irte.
— ¿Acaso te vigilan o qué?
—Sí. Y no quiero meterte en problemas ni yo meterme.
—No importa meterme en problemas por ti.
Sonreí. Me había defendido y no sabía cómo darle las gracias.
—Gracias por defenderme, no tenías por qué.
—Si tan solo me hubieses dejado entrar en tu vida…
Sentí una opresión en mi pecho, mi cuerpo