Raid
Debo admitir que me estaba divirtiendo demasiado jugando con Chance, y su madre pasando por su habitación cada cinco minutos era la cereza del pastel. El intercambio de palabras era lindo. Casi no quería irme.
Pero literalmente me echó y me cerró la puerta en la cara.
Es fogosa.
Me gustaaa.
Sacudí la cabeza, me reí entre dientes y me subí a mi moto.
El viento frío me golpeó la cara mientras aceleraba por Ashford. Era el único momento en que Ashford realmente se soltaba el pelo. Sin sonrisa