OLIVER
La sangre me hierve y el corazón me late frenético. Verla desnuda, abierta de piernas solo para mí, con el coño tan rojo por mis embestidas, hace que no detenga mi frenética carrera. El sonido encharcado hace que mi pulso se acelere, sus tetas suben y bajan al ritmo de mis empellones y jadea como puta diciendo mi nombre.
—Oliver.
Me corro dentro de ella sin dejar de mirar su vientre plano, lleno de rabia, la volteo colocándola en un posición de cuatro, empujo sus caderas para levantar su