"Anabel"
¡Pero qué noche! Rick realmente no era un tipo común, sabía lo que hacía y cómo hacía, sabía dónde tocar y qué decir. Nunca había tenido tantos orgasmos en una sola noche y nunca estuve con un tipo como él, que parecía incansable. Mi deseo se había realizado. Lástima que, como Cenicienta, a medianoche el encanto se acabó.
Me senté en la cama y lo observé vestirse, tal vez un poco más apurado de lo necesario. Cuando se agachó para tomar el saco me levanté y me puse la camiseta por la c