Mundo ficciónIniciar sesiónCuando abro mis ojos, siento el calor de un cuerpo pegado a mi espalda —me gusta su calor—, una de sus piernas está sobre las mías, su brazo se aferra a mi cintura y doy una plegaria de gracias porque soy flaca. Intento moverme, pues necesito ir al baño, pero Hades me da la vuelta y coloca mi cara en su pecho. Sentirlo tan cerca de mí y su perfume varonil, —¡Dios!—, «Él es el cielo»...
— Si no quieres que me haga pipí en tu cama, déjame usar el baño. —Hades sonríe y me







