Mundo de ficçãoIniciar sessãoCasi era como si saltáramos por todo lado posándonos sobre las estatuas, las bancas de piedra y los muros hasta que finalmente nos detuvimos sobre el techo del invernadero. Ella logró herirme en el brazo derecho provocándome un corte en la piel con un ardor doloroso, y colapsé sobre el techo de vidrio. Me hubiera ultimado de no ser porque todo el techo se resquebrajó y ambas caímos dentro.
En el marasmo perdimos las armas. Ahora el enfrentamiento se tornó cuerpo a cuerpo. Ambas







