60. GIROS INESPERADOS
Capítulo sesenta: Giros inesperados
Me despierto con unos húmedos labios sobre los míos... los suyos. Deja pequeños besos en idénticos intervalos ee tiempo en los que va susurrando en cada fusión: perdóname.
—Perdóname —le siento decir nuevamente justo detrás de otro beso —. Perdóname —otra vez lo mismo —. Perdóname —abro los ojos y le miro —. Por favor, perdóname —en esta ocasión cambia al menos el titulo de su peculiar monólogo de una sola palabra.
—Bruce, basta ya —le regaño con una media