31. MEDIDAS DESESPERADAS
Capítulo treinta y uno: Medidas desesperadas
*Narra Brooke Collins*
Poco a poco abri mis ojos y me siento tan relajado que me pregunto cuánto habré dormido. Si me guío por la habitación a oscuras, aún debe ser de noche. Entonces se hace la luz. Se corren las cortinas y arrugo mis ojos para proteger mis dilatadas pupilas de la reciente invasión luminosa.
—¡Dios...! —me quejo y me tapo los ojos un segundo.
Pronto me doy cuenta de que a mi lado está Warren, con un mando a distancia en la mano, que