Faltaba casi dos meses para que el semestre acabara, y en unos días deberíamos que ir a Rusia con Liam y su mamá. Si me quedaba, estaba la posibilidad de salvar el semestre, pero si me iba, era claro que lo perdería.
Había ido a la universidad, pero antes de entrar a la segunda clase del día, fui hablar con el decano sobre mi caso. Al hablarlo y discutirlo muy bien, la decisión que tomamos era no continuar este semestre. Iniciaría el otro año a tercer semestre e incluirá las materias de segundo