—Necesitas ayuda, yo...yo ayudare.
— ¡Malditasea! —gritó—. Muevan sus culos hacia dentro ahora, no servirían de nada, serian un problemas más.
—Ya escucharon, adentro —mandó Luciana—. Soy la única de ustedes capacitada para algo como esto, ahora entraran y tengan esto.
Nicole y yo recibimos un arma cada una, cuando estaba por negar agarré su mano entrando a lo que parece ser un refugio y cerré la puerta. Ellos tenían razón, Nicole y yo solo seriamos un estorbo, al menos Luciana sabia como manej