10. El sello.
Capítulo 10. El sello del pacto.
Minutos después, la puerta de la habitación se abrió nuevamente. Sebastián entró, exhalando un suspiro contenido, y se detuvo al ver a Victoria. Ella no había vuelto a la cama. Estaba de pie en el centro de la habitación, con los pies descalzos firmes sobre la alfombra, sosteniendo el documento de sus abuelos entre sus manos. La camisa de él le quedaba grande, cayendo sobre sus muslos, pero la postura de su cuerpo ya no era la de una víctima asustada.
Había una