Faith
—Buenos días, señor —saludé sin verlo.
No respondió sino que en su lugar sólo me dio órdenes e instrucciones. Al llegar al Capitolio bajé rápidamente para seguirle el paso caminaba tan rápido que se dificultaba la tarea.
—Al fin llegas, McConnell. ¿Has escuchado de la ley que quieren modificar? —se acercó un hombre en cuanto cruzamos la entrada de la edificación.
—Si, una estupidez que no estoy dispuesto a apoya.
—La mayoría pensamos lo mismo, pero hay mucho que están de acuerdo con es