Faith
Giró nuestras posiciones dejándome descansar sobre su pecho, su corazón estaba acelerado y su respiración poco a poco se regulaba. Cerré mis ojos sintiéndome bien, queriendo quedarme más tiempo aquí y no querer volver a enfrentarme a la realidad.
Lamentablemente de mi cabeza no salían aquellos gritos que oprimieron mi corazón, que no permitían encontrar la calma.
—Te la follaste —murmuré
—¿Qué? —preguntó confundido
—A tu mujer, te la follaste.
—Si, acabo de hacerlo —murmuró besando m