Los dos días faltantes pasaron de volada, las noches fueron fabulosas a su lado, me encontraba insaciable y lejos de lo que pensé en un principio, no le veía un final pronto a esto. Dejó claro que no le importaba su esposa y por parte mientras todo se mantenga en secreto estaba bien, el sentimiento de culpabilidad aún no se cruzaba por mi cabeza. «Soy una perra» pensé.
Cuando llegamos me dejó en la puerta de mi casa despidiéndose de mi, no sabía cómo iba a funcionar todo esto de ahora en adela