Mundo ficciónIniciar sesiónEstamos caminando hacia la casa mientras que nos vamos comiendo a besos en el camino de la limusina a la entrada. Sus manos intentan abrir la puerta de manera nerviosa mientras que las mías recorren su cuerpo. —Nene, así no puedo abrir la puerta. — Se queja entre risas.
Sin soltar su cintura, tomo las llaves y termino de abrir la puerta. —Ahora sí, vamos... — Digo sobre su cuello.







