Mundo ficciónIniciar sesiónAlexander caminaba de un lado a otro dentro de su oficina, sentía ese malestar dentro de él, un malestar que le repetía una y otra vez, las reglas que había roto, él no era de romper reglas, al contrario, exigía que se cumplieran. Ahora, era un hombre casado, con una hermosa joven de ojos color esmeralda y la guinda de todo esto: Era virgen, y por primera vez fue el primero de alguien. Exactamente de Tara, el







