Mundo de ficçãoIniciar sessãoIrene trató de separarse de él, pero no la soltó. Ella lo empujó a la pared intensificando el beso y, entonces Alan suspiró al sentir como su cálido cuerpo se rozaba con su bulto.
Cerró los ojos y, sintió sus delgadas palmas en su abdomen. Pero un instante después, su calor se fue por completo y se escuchó el azote de la puerta.
Irene salió del lugar a toda velocidad mientras le temblaban las manos y las piernas. Hasta casi llegar a la salida, se recargó en una pared y bastant







