JENNA
No tenía ni idea de por qué decía eso... pero aun así me alegré de verla.
«Ya lo sé, nos hemos echado mucho de menos. Quería hablar contigo en la cena, pero no pude. Intenté ponerme en contacto con la empresa para conseguir tus datos, pero no me ayudaron... ¡Dios mío, llevaba esperando una eternidad!», le dije.
«Tienes que estar bromeando», la vi murmurar.
El ambiente era ruidoso, la gente charlaba, algunos gritaban.
Era mucho... pero podía leer sus labios...
«Eres increíble», dijo, alzan