Cristina estaba en el cementerio, llevaba unas flores azules en sus manos y caminaba entre las tumbas, se detuvo en una muy pequeña que tenía algunos carritos y juguetes de bebe. “Mi pequeño Oscar…” Susurro.
Nunca conoció a su hijo, solo le entregaron el cuerpecito ya para enterrarlo, nunca pudo tenerlo en sus brazos ni mimarlo y cuidarlo, su pérdida dolía todos los días. “He venido a visitarte, mamá estaba muy lejos y no puedo verte”. Ella acarició la lápida con el nombre de Oscar Garza. Su t