capítulo 10.
En otro rincón del mundo, la manada de Kerry se encontraba sumida en el caos. Él, su líder, recorría los pasillos del complejo con una expresión desencajada. La habitación de su luna estaba vacía, el aroma tenue de su esencia apenas persistía en el aire. No había rastros. No había notas. Solo un silencio devastador.
Intentó conectar con ella a través del lazo... pero nada.
Su lobo seguía dormido. Inerte. Como si supiera que enfrentarse a la realidad sería insoportable. Según el anciano de la man