Mundo de ficçãoIniciar sessãoCarlos la cargó, la colocó sobre la delicada alfombra persa que cubría el piso frente a la chimenea, enloquecidos de pasión y deseo se besaban con ansias, enseguida se despojaron de las vestimentas, con premura.
Él se deleitaba disfrutando del cuerpo desnudo y ardiente de su mujer, sentía como la piel de ella quemaba ante su contacto, y brillaba con el resplandor del fuego.
Entre besos y caricias Carlos,







