Robinson se movió lo más rápido que podía, tuvieron la suerte que el dragón que estaba era el cola de martillo y solo lanzaba humo, pero igual era difícil de escapar.
—Robinson apunta hacia las alas.
— ¿Porque?
—De esa forma no podrá volar fácilmente
El dragón tenía sus alas cerradas, las lanzas no le hacía nada, en eso llegó Matthew.
— ¿Que haces aquí? — dijo Steven.
—Ya he dejado a las chicas cerca del hoyo, pronto vendrá la ayuda — dijo Matthew.
—Sigan distrayendo la dragón.
Ahora los dos le