Después de pasar por altibajos debían admitir que pasaron una noche inesperadamente alegre y llena de sorpresas. Sin embargo, era hora de retirarse. La noche estaba por convertirse en día y para su mala suerte todos tenían una agenda muy ocupada por la mañana siguiente. Estando de noche y en un lugar desconocido, los hombres presentes se ofrecieron a acompañarlas hasta la entrada.
Siendo parte de su grupo era su responsabilidad asegurarse que todas estuvieran a salvo, viendo que ninguna de las