SORIANA

Ingresamos a la discoteca que me parece algo alucinante, es demasiado grande, no es la mas grande que he visto ya que en rusia discotecas gigantescas es lo que abundan, pero esta no esta nada mal con un gran salón. Diviso mientras bajamos las escaleras a mi derecha la barra donde se piden las bebidas, en el segundo piso la zona vip, y mas adelante lo que parece ser los baños.

Esta que no le cabe un alma mas, sin embargo me emociono con la música de fondo y el ambiente fiestero que te anima pasarla bien dejando tus penas o nervios atrás.

—Voy por las bebidas chicas —grita Polina—algo en particular. 

Estamos en la pista de baile haciendo lo que mas nos gusta. Mover nuestro cuerpo, eso hacíamos cada vez que nos escapamos de casa, ir a discotecas para beber y bailar como locas.

—Yo no quiero nada de licor—expresa Bella—si puedes un bote de agua. 

—Si quieres agua vas a tener que ir por ella al tocador de damas—le dice Polina y no puedo evitar reírme—así que escoge una bebida o muere de sed. 

—Nada entonces. 

Se cruza de manos enojada, tengo que lidiar con niñas.

—Tráele un Cosmopolitan y a mi—la música suena fuerte y debemos gritar para poder escuchar—¿y tú chica letrada?—le pregunto a Kalesy. 

—Púdrete desgraciada—me dice y me enseña el dedo del medio. 

—Déjala aguantando sed—le propongo a Polina.

—No perdón—me abraza. 

—Tráeme lo que sea pero que me emborrache. 

—Nada de eso, vinimos a divertirnos, recuerden que debo levantarme muy temprano mañana. 

Eso no pueden olvidarlo ya que cuando se trata de beber, estas locas no se miden, si no es por Bella y yo, quien sabe en dónde amanecerían

Todas tomamos cosmopolita y disfrutamos bailando, queríamos subir a la Zona vip, pero me gusta más la pista, bailamos hasta el cansancio, nos encanta la electrónica de David guetta y explotamos juntas saltando como adolescentes.

—¿Niñas, quieren? 

Polina ofrece un poco de polvo mágico y no dudo en aceptar, menos la chica que ustedes ya saben, a veces me pregunto Bella porque es amiga nuestra, es tan diferente a nosotras y creo que eso nos complemente, pero la amo de todas formas. 

El alucinógeno y las bebidas en mi sistema causan que este más eufórica, energética, conversadora y mentalmente alerta, aumentando particularmente las sensaciones visuales, auditivas y que de decir del del tacto. 

Me siento tan malditamente receptiva a todo, la dilatación de las pupilas es claro y aumento en de mi temperatura corporal cada vez sube más rayitas y que decir de mi frecuencia cardíaca, pero nunca me había sentido mejor. Algo mas despierta con las sensaciones de euforia que me embargan.

—Las amo chicas —grita Polina  abrazando a Bella que le devuelve el gesto, se aman este par de tontas así pelen todo el tiempo—pero tengo que ir al baño—dice Polina para apartarse. 

—Iré con esta tonta—grita Bella. 

—Yo también estoy que me hago aquí, te quedarías sola. 

—No importa —le digo a Kalesy—ve yo las espero aquí—me acerco a su oído y le digo. 

Sigo bailando al ritmo de la música, moviendo mi cuerpo de forma sensual y rechazando a todo aquí que quiera acercarse, solo quiero disfrutar mientras mis amigas llegan, pero en medio de todo lo que me rodea, los gritos, la música alta, las luces de neón, el humo y mi traba, percibo algo, un aroma embriagador, un calor sofocante despertó en mi cuerpo, cuando unos fuertes brazos rodearon mi cintura. 

Entre, risas, sonrisas, roces de mis nalgas contra su imponente erección bailamos sin parar, es el primero que acepto y no sé por qué. Posiblemente sea porque mi cuerpo a despertado las ganas de sentir a un hombre.

Todo en este sujeto me descontrola, me vuelve loca y lo peor es que no quiero escapar de su hechizo.

De momento la razón vuelve a mí, puesto que sentía más y más su hombría presionar mis caderas, como si quisiera enterrarse salvajemente e intento alejarme, pero toma fuerte mis caderas pegandome a su cuerpo duro como una roca.

—Tranquila muñeca—susurros cerca—esto lo provocas tu —lame mi oreja y sentí que mi presión baja estrepitosamente—con tus movimientos y esas nalgas que tienes —la química encumbra los sentidos, deseo cada vez más su aroma, siento un escalofrío desde mi cuello, donde respiraba y deja agradables besitos que lo siente mi entrepierna apretándose de forma desvergonzada.

Sus manos inquietas se pasean por mi cuerpo, desde mis piernas, mis caderas, parte de mis nalgas , hasta subir lentamente, acariciar de paso mis senos y tomar con una mano mi cuello, para luego susurrarme. 

—Vienes conmigo. 

No me da tiempo a rechazarlo, me arrastra fuera de la pista empujando a todo el que se le traviesa, estamos de la nada en un pasillo y me pega a la pared. Necesito apartarlo, voy a casarme mañana y esto es indebido pero no puedo hacerlo porque estoy hipnotizada en medio de un deseo incontrolable.

La tenue luz que se filtra en este lugar deja ver a un maldito Dios del sexo, debo estar alucinando por la droga, pero mi cuerpo se siente extraño con la mirada penetrante y lasciva de aquel desconocido. 

—¿Y qué hace caperucita lejos de casa?

Por Dios que voz, tan gruesa, ronca y potente, ¿que se sentiría tenerlo susurrando con esa voz rasposa mientras me penetra? 

Ardo en llamas. siento que sola me prendo fantasiando tantas cosas que me hacen perder la razon cuando deberia ponerle un alto, soy una mujer comprometida con el hombre mas bueno de este mundo y no puedo hacerle esto, no a Olecksey que es un ser puro que me ama incondicionalmente.

—Buscando un lobo—sigo el juego de palabras y curva una sonrisa de esas asesinas y quita bragas, mi pulsación se dispara cuando solo da un paso y pega su cuerpo al mío, es más alto que yo así que debe bajar su cabeza para poder susurrarme en el oído. 

—Tienes los labios húmedos. 

¿Pregunta o afirma?

La garganta se me seca y trago grueso, llevo mis dedos a mis labios pensando que son los de mi boca, pero cuando su mirada plateada colisiona con mis verdes orbes, comprendo el significado implícito en sus palabras. 

Lentamente sube me vestido llegando a mi intimidad donde yo atrapada en su mirada le doy pase libre abriendo mis piernas para que pueda tocarme a su antojo.

Me desvanezco cuando su dedo traza una línea en mi sexo, desde mi entrada hasta mi clítoris, después de correr mi braga y certificar que efectivamente tenía razón, mis labios vaginales es están húmedos, empapados, mojados por la tremenda excitación que tiene subyugado a mi cuerpo. 

Ni mi novio me había hecho sentir así de excitada, con tantas ganas, Dios, "Alecksey" mi novio y prometido, no puedo hacerle esto. 

—Ya es demasiado tarde para arrepentirse—saca los dedos y se los lleva a la boca, para luego sorpresivamente tomar mi nuca y posar sus labios en los míos.

Nunca había besado otros labios que no fueran los de mi novio, intento alejarlo posando mis manos en su pecho duro, pero pierdo toda fuerza y gimo en su boca cuando su lengua roza la mía. 

Que forma de poseer mi boca, de rebuscar dentro de ella y hacerme gemir más de deseo. no quiero soltarlo porque sus labios son tremendamente adictivos y por mas que trato de no comparar, estos labios me gustan mucho mas.

No debo mezclar más alcohol con droga, no más, lo juro, la calentura de mi cuerpo ya se hiso incontrolable y cuando aquel hombre presiona su erección es ahí cuando digo. 

Me jodi. estoy completamente perdida en una nube de gas venenosa provocada por su constante asedio a mi cuerpo.

—Serás mía esta noche. 

Tira de mi ingresando a una habitación donde la música ya no se siente tan fuerte, me desgarra el vestido sin darme la oportunidad de protestar me arroja a la cama. 

¿Creen que pienso? ¡no verdad ¡realmente quiero seguir las recomendación de mi amiga Polina, posiblemente sea una mala idea, sea una traidora, una mala mujer, pero me permite disfrutar en mi último día de soltera. 

Acabando con mi cordura, el hombre se deshace de su camisa y su pantalón junto con su bóxer. 

Dios bendito, este hombre no es humano

—Voy a hacerte mia—susurra, tomando su verga y se masturba, mientras da pasos lentos, dejándome ver su espectacular figura, trago en seco, grueso y llena de polvo, es demasiado grande—de tal manera que vas a recordarme por días muñeca. 

Que sea una promesa por favor.

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