50.
MEGAN
No puedo creerlo. Mis manos están temblando y no solo por el hecho de que quiero seguir golpeándola hasta que olvide su propio nombre, sino también porque ahora veo su vientre y yo... no puedo soportarlo.
Mi cabeza comienza a dar vueltas. Las manos de Jude sobre mí se sienten como hierro caliente ahora mismo, mientras que las paredes de la casa parecen cerrarse cada vez al igual que el flujo de aire el cual se puede sentir.
La sangre en la boca de mi hermana me recuerda a esa jodida noch