Me levanto, un aroma llega a la habitación y recuerdo que tengo visita.
Entro al baño y me aseo, salgo y allí está él.
En la cocina de chef.
—Hola... —digo penosa.
—Buenos días pequeña... está listo el menú —dice señalando el plato con tostada bañada de salsa de maíz y puré al lado con jugo artificial.
—Es exquisito...—caminamos a la mesa y el prueba su comida y yo hago mi oración.
Sólo escuche su amén con la boca llena, típico.
—Hay que darle gracias al dador de las cosas Luke...—el rueda los