Los días pasaron y la rutina de siempre.
Mis horas en el hospital. Las visitas sorpresa a Pedro y al orfanato. Mis salidas con Sarah y Matt y mis mensajes para Luke. ¡Sólo eso!. Esperé por más de parte de Luke pero no pasó a más de un mensaje y de Paul no mucho. Las llamadas de mamá son seguidas y la frustración en cara de tía Claudia es notable.
Estoy en mi último turno del día. Y para mi sorpresa me esperaba afuera Max.
—¡Hey! ¿Qué haces aquí?
Cuestiono.
—¡Vine hablar contigo!... es algo del