Cuando llega esa tarde a la casa de Rupert aun su corazón late como loco, se alegro de ver que la sala estaba sola y se subió de inmediato a su cuarto.
No pudo evitar llevarse la mano a la mejilla que el había besado, y aun podía sentir la calidez que ese inesperado beso le produjo, y recuerdas las palabras que el le dijo:
- No es que sea una cita Calizkan, y no es que sea tan desagradable cenar conmigo.
Y era cierto esto ultimo nada en el físicamente era desagradable, era un hombre muy guapo,