Dixon.
No tardó mucho en llegar al apartamento de la rizada, pues había conducido como loco intentando calmar la furia que lo invadía. Aún se sentía mal después de todo lo ocurrido. A pesar de haber pasado tanto tiempo, ese tema aún le afectaba mucho. No deseaba que Chantal se diera cuenta de que iba algo mal con él. De solo pensar en contarle la historia se le hacía un nudo en la garganta ¿Qué iba a pensar ella de él? No podía permitirse perderla, no por una estupidez como esa. Sería otro secr