Chantal.
Frente a ella estaba ese cuadro de mariposas blancas que tanto le gustaba. Sonrío triste, todo el día lo había pasado batallando contra ella misma, y eso, era más difícil que cualquier cosa que conociese.
—Ya hablé con Debby, no te molestará más —hacía unos segundos que él estaba allí dentro.
Chantal se volvió a verlo, no lo había notado. Estaba recostado a la puerta, aún con las manos en los bolsillos. Su cabello desordenado le daba un toque sensual y despreocupado. La miraba expecta