Chantal.
Ella asintió y dejó que él la guiara hacia la habitación. Su corazón palpitaba con miedo, se le quería salir del pecho. Todo lo sucedido pasaba por su mente y todavía no lo podía creer. Tocaba su cuello mientras caminaba de un lado a otro sopesando las consecuencias que esto podría tener.
—Déjame ver —pidió Dixon señalándole la piel—. Espero no deje marcas o juro que mato a ese infeliz —acarició la zona maltratada y rojiza.
—No, por favor, no quiero más peleas —lo abrazó—. No quiero qu