Capítulo 58. Nadie amenaza a Zaid Ashgar
Isabella
Me quedé embelesada mirándolo por un momento.
―¿Estás lista?―asentí, tomé el hiyab que me había dado la primera vez que vine. ―Gracias por usarla por esta noche, aunque no seas una mujer de mi religión. ―le sonreí.
―No des las gracias, no quiero que nadie se quede incómoda por mi presencia al verme sin el hiyab. ―me ayudó a acomodarlo correctamente, luego, tomé mi bolso pequeño y metí el celular, y mis identificaciones.
Otro silencio en el transcurso del camino a casa de sus padres,