Capítulo 16. El primer movimiento.
Amelia se levantó al día siguiente con una determinación férrea, más fuerte que cualquier duda o temor que pudiera sentir.
La ansiedad que había sentido, dejó paso a una fría resolución. Sabía que su tiempo con Anaís había sido demasiado breve, pero suficiente para reavivar la llama de su lucha. No se detendría ante nada ni ante nadie para recuperarla.
Después de una rápida ducha, se colocó una bata, mientras tomaba su café, el sonido de su teléfono la hizo sobresaltarse. Un correo electrónic