Mientras Amelia abrazaba a su hijo y con ese abrazo le decía que estaba ahí, que siempre iba a estar con él, Valeria sonrió suavemente. Tomás la miró. Era obvio que la jefa suprema de esa ciudad estaba pensando en hacer algo contra Amelia. Fue un boom que su infierno comenzara ese día. Valeria no iba a parar hasta poder revelarle al mundo entero quién era y qué pretendía hacer. Debería haber acabado con ella cuando tuvo la oportunidad. Debería haberla acabado con sus propias manos.
Marcos miró