El hombre de la túnica negra asintió con la cabeza.
—Dime.
Esa breve conversación de inmediato captó la atención de todos. O mejor dicho, ahora cada uno de los movimientos de Fane estaba bajo la mirada de todos.
Fane sacó veinte piezas de oro morado de su anillo espacial. El salón de Captura tenía reglas claras: incluso los guerreros participantes podían involucrarse en las apuestas, aunque no podían apostar por sí mismos, pero sí podían delegar la apuesta en otros.
Aunque Fane no alcanzó a es