Después de que la imagen de esa cara tan odiada apareció en la mente de Canuto, la rabia comenzó a hervir en su interior. Estaba ansioso por enfrentarse a ese mocoso.
Libardo se acercaba rápidamente, con una expresión de impaciencia en el rostro. Canuto frunció el ceño; algo en la expresión de Libardo no le cuadraba. ¿Había ocurrido algo inesperado?
A pesar de haber logrado un gran avance, Canuto estaba exhausto, al borde del colapso, y no podía evitar preocuparse. Libardo, al notar el estado