Ese era el aspecto que más les aterrorizaba. Desde que empezó a escalar el pilar del Sol Rojo hasta llegar a la posición de ahora, la velocidad de Fane nunca cambió. Incluso su expresión no mostraba ningún cambio, como si la furiosa tormenta escarlata solo pudiera afectar a los demás y no a él.
Aparte de Fane, cualquier otra persona al escalar el pilar del Sol Rojo se habría ralentizado o ajustado su velocidad debido al aumento gradual de la tormenta escarlata. Después de un tiempo de escalada,