En el momento en que Benedicto, con una expresión emocionada, esperaba las próximas disposiciones de Fane, un visitante inesperado volvió a aparecer a su lado. Diego, acompañado por otros ocho discípulos de la Secta de las Ocho Estrellas, dio grandes zancadas y llegó junto a ellos.
En ese momento, la próxima apuesta de vida o muerte ya se había iniciado. La atención de la audiencia estaba centrada en los dos protagonistas de la próxima apuesta, sin que nadie prestara atención a ese lado. La ira