Ahora solo Fane estaba de pie en su lugar sin moverse, parecía estar indeciso y esperando algo. Después de que el mayordomo segundo pronunciara esas palabras, la mirada ligeramente confusa del decano Fernández se dirigió hacia Fane.
Aunque sus ojos no mostraban muchas emociones, Fane podía percibir una determinación penetrante en ellos. Parecía que si no actuaba pronto, su calificación podría ser revocada.
Con una pizca de resignación, Fane apretó los labios y sabía que no podía esperar más. Abr