Por lo tanto, era mucho más peligroso deambular de noche que de día.
De repente...
¡Pum!
Fane escuchó un fuerte ruido aterrador, que sonaba como si una batalla estuviera ocurriendo cerca, y el hecho de que no había aullidos de bestias significaba que era entre los competidores.
Con esa deducción, Fane voló hacia la fuente del sonido.
Al llegar a la cima de una pequeña pendiente, se escondió entre los arbustos y miró hacia el pie de la pendiente de la colina.
“¿Helena Cabello?”. Una hermos