72. CONFLICTO
Las palabras de Gil se clavaron en el corazón de Aren como espinas. Su mirada se nubló momentáneamente, sintiendo el peso de su propia equivocación. Era como si estuviera enfrentando las consecuencias de sus acciones y la posible reacción de Gil.
—¡No, lo mato si lo haces, lo mato! —La respuesta de Aren fue casi instantánea, su tono lleno de una mezcla de preocupación y exasperación—. ¡Oh, entiendo mi Luna, perdóname, perdóname, yo no la llamé, no la llamé!
Las palabras de Aren salieron apresu